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viernes, 25 de julio de 2014

El maltrato infantil nos concierne a todos.



El maltrato infantil no es un fenómeno contemporáneo, le preceden generaciones y generaciones de sufrimiento infantil. Las sociedades de todo el mundo no han sido capaces de brindara sus niños los cuidados que necesitan en su condición de dependencia del mundo adulto.Sin embargo, a pesar de que son los niños quienes reciben los malos tratos, este fenómeno conlleva sufrimiento para todos los implicados, tanto quienes lo ejercen como las víctimasademás de los observadores.
Las razones son múltiples y están relacionadas con el contexto social, la ideología imperante, el estrés intrafamiliar, la historia personal del adulto, una ecología familiar del maltrato, el ciclo transgeneracional de violencia, etc. Todos con gran potencial para producir el maltrato infantil.
Aunque hay increíbles cambios en el pensamiento del hombre acerca del bienestar del ser humano, del desarrollo personal, la familia  y el cuidado de sus miembros, la vida cotidiana no está siendo congruente con tal modo de pensar. La sociedad corre tras el avance económico, marginando a aquellos con menos oportunidades. El maltrato también está relacionado conel desempleo y la presión de los estereotipos consumistas que muchas veces  provocan que los padres vean a sus hijos como una carga que impide las posibilidades de consumo, o al contrario, que presiona para consumir al representar gastos en términos de vivienda, alimentación, educación, etc.
A pesar de los avances y el fácil acceso a la información; en la ideología del mexicano predomina el uso de la violencia como método de educación casi infalible. La necesidad del adulto de ser respetado o hasta temido por su propia familia sigue siendo parte de una ideología compartida que lleva a  establecer jerarquías que no solo cumplen con la función de determinar  roles, sino que establece grandes brechas en la relación entre padres e hijos llevando el sello del poder del fuerte sobre el débil. Es así como la  comunicación efectiva desaparece, para dar paso a interacciones violentas incapaces de brindar solución a problemas individuales y familiares.
De todas las manifestaciones de violencia,  las relaciones de abuso que se producen al interior de la familia son quizás de las expresiones más difíciles de imaginar y abordar dada su naturaleza multifactorial.
En el pensamiento colectivo, la infancia es una edad de segundo nivel y los padres ejercen su poder sobre los hijos libremente, a pesar de las leyes que defienden los derechos de los niños y las niñas. Miles de niños se desarrollan dentro desistemas familiares negligentes siendo afectados tanto física como mentalmente. 
El papel del observador es clave para el cambio. Es importante informarse para intervenir de algún modo con el fin de romper el ciclo de maltrato, en vez de seguir con la costumbre de solo mirar y juzgar.  Queda claro que esta es una tarea difícil, pero se puede comenzar por tratar de entender y ver más allá de lo que hay a simple vista, de modo que podamos contar con opciones para prevenirlo, detectarlo o detenerlo.

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