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viernes, 25 de julio de 2014

La violencia no se escucha cuando llega

Dentro de la psicología, uno de los temas de mayor estudio es la violencia de género, es un tema preocupante y de alto impacto, a pesar de todos los avances sociales y legales que se han hecho sobre el tema, la violencia hacia la mujer sigue teniendo un nivel alarmante en nuestra sociedad.

¿Qué es la violencia de género? “Es Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada” (Artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994).

A pesar de que la violencia de género puede verse en diversos ámbitos sociales cómo en trabajo, la escuela, o en la misma calle, la mayoría de las veces la violencia contra la mujer se encuentra dentro del núcleo familiar, ejercida por quien debería ser protector y no agresor, la pareja. Cuando escuchamos hablar de un caso sobre el tema, generalmente muchas mujeres pensamos “a mí no me pasaría”, “por qué permite que la maltraten”, “si alguna vez mi pareja tratará de ponerme una mano encima se va a arrepentir”.

Sin embargo, la violencia antes de llegar a ser evidente se va dando de una forma tan sutil que no nos damos cuenta de su presencia, la violencia no se escucha cuando llega. El maltrato no solo se da de manera física, inclusive en muchos casos ni siquiera llega a manifestarse de esta forma, pero el hecho de que no haya golpes, no significa que no haya violencia.

Diferentes manifestaciones de violencia de género:
  1. Violencia psicológica. A veces las palabras hirientes, la indiferencia o el rechazo duelen más que los golpes. (Celos, descuido de la relación, insultos, degradación, infidelidad, comparaciones o críticas negativas, restricción de la libertad, amenazas, humillaciones, etc.)
  2. Violencia patrimonial. Privación o restricción de derechos de bienes y valores, patrimoniales o de recursos económicos necesarios para el sustento de la familia y de ella misma, amenazas de retirarle el apoyo económico si no accede a obedecerle, destrucción o daño de inmuebles o pertenencias propias de la víctima.
  3. Violencia económica. Controla y restringe los ingresos económicos de la víctima, se encarga de las cuentas y la administración incluso del salario de ella, impidiéndole hacer uso libre de cualquier recurso económico.
  4. Violencia física. Uso de la fuerza física contra la pareja, causando un daño intencional para someterle, puede llegar a hacer uso de objetos o armas para provocar lesiones mayores.
  5. La violencia sexual. Sumisión sexual de la mujer a un acto involuntario que atenta contra su cuerpo, dignidad, libertad e integridad física, denigrándole y causándole graves lesiones tanto físicas como psicológicas.

violencia psicologica


En gran medida, los hombres violentos suelen controlar su irá ante los ojos de los demás, y aún pueden esconder sus problemas de control frente a la mujer que pretenden, dejándola expuesta a una situación de riesgo.

No podemos decir que todos los hombres son violentos, pero si podemos enumerar ciertos rasgos de su personalidad para darnos cuenta de cuando son más propensos a caer en este tipo de comportamientos destructivos:

  • Generalmente son personas sumamente seductoras, perspicaces y complacientes (Especialmente cuando están en la fase de conquista).
  • Su autoestima gira en torno de cubrir un estatus más o menos alto y de sentirse superior a otros (Necesita sentir que está por encima de los demás).
  • Suelen culpar a los demás de sus fracasos (A su jefe, empleados, vecinos, padres, y eventualmente te culpará a ti).
  • Se frustra y lamenta cuando las cosas no le van bien, busca con quién o qué desquitarse (Generalmente recurre al alcohol).
  • Presume exageradamente de sus éxitos (Busca convencer a los demás de su triunfo y logros incluso engrandeciéndose más allá de lo real).
  • No reconoce ni respeta los limites (Puede parecer aventurero y romántico al escaparse del trabajo para llevarte a la playa, pero a costa de faltar con sus responsabilidades).

Sin embargo cuando estamos enamoradas, muchas mujeres tendemos a pasar por alto estos detalles o a justificarlo de manera que en vez de parecer defectos parezcan virtudes, podemos verle como el hombre fascinante, seguro de sí mismo, decidido y exitoso que nos trasmite vitalidad y alegría cuando estamos con él, cuando en el fondo lo que esconde es precisamente una fuerte carencia de confianza en sí mismo y un grave problema de inseguridad (de ahí que después quiera controlarlo todo a base de violencia).

Por otra parte la mujer también puede incentivar este comportamiento violento dentro del núcleo de su relación:

  • Cuando dejas pasar una situación de violencia aparentemente insignificante (cómo una mala palabra, un grito o una ofensa disfrazada de broma) – De esta manera le estas dando permiso de seguirlo haciendo.
  • Cuando aceptas que te reprenda violentamente por alguna equivocación o falta que hayas cometido. (A pesar de que puedas haber cometido un error, la violencia no se justifica nunca) – Consentir que te castigue o te haga sentir culpable por tu falta sin permitir hablarlo tranquilamente aumenta su sentimiento de tener derechos sobre ti.
  • Cuando accedes a lo que él quiere por temor a discutir a que se moleste o te rechace por no coincidir con él, aumentará su sensación de poder sobre ti. – Desde el instante en el que te incita temor la relación algo ya anda mal.
  • Cuando le haces sentir que dependes de todo aspecto de él (económico, afectivo y social) – le concedes todo derecho sobre ti.
  • Cuando alimentas la esperanza de que cambiará, de que sólo ha tenido un mal día o una mala racha y todo se estabilizará en algún momento (que por lo general no llegará) – Él se sentirá con mayor libertad de herirte confiado en que seguirás ahí de cualquier forma.
  • Cuando justificas sus acciones culpando de su enojo a sus amigos, conocidos u otras personas con las que se relaciona. – Le das a entender que puede desquitarse contigo e incluso puede llegar a verlo como uno de tus deberes de pareja.

Estos son solamente algunos puntos que pueden incitar que un problema evitable se convierta en una verdadera tortura dentro de una relación, especialmente cuando normalizamos la agresividad en la relación e incluso nos acostumbramos a ella.

Que nuestra pareja tenga problemas de seguridad o de autocontrol no tiene que desembocar invariablemente en violencia, siempre y cuando sepamos detectar cualquier señal de alarma que nos permita encausar los problemas de manera positiva, buscar la ayuda necesaria o para saber cuándo es mejor retirarnos de una relación destructiva antes de que sea tarde.

* Este artículo es una colaboración directa de Psic. Lizbeth Rivas D

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