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jueves, 18 de septiembre de 2014

¡Yo tengo todos esos síntomas!

Si eres (o fuiste) un estudiante de psicología o de cualquier otra ciencia de la salud, como por ejemplo, medicina, enfermería o estomatología; seguramente recuerdas de manera especial el semestre en el que comenzaste a cursar las materias referentes a las diversas patologías.


En el caso particular de las psicopatologías, no había estudiante que se abstuviera de atribuirse los síntomas de la mayoría de los trastornos contenidos en el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) vigente. De pronto había una cantidad asombrosa de esquizofrénicos, autistas, psicópatas y gente deprimida recorriendo los pasillos de la facultad de psicología; así como cientos de enfermos terminales en las aulas de la escuela de medicina. Afortunadamente, mientras más conocimientos vamos adquiriendo a lo largo de la carrera, comprendemos que los síntomas aislados rara vez son signos de alarma.

En otros casos, y en personas con cualquier tipo de formación, esta preocupación llega a ser excesiva y sin duda afecta sus relaciones sociales. Este es el caso de la hipocondría, trastorno caracterizado por la excesiva preocupación por la salud física y la atribución de síntomas mediante un autodiagnóstico, así como la búsqueda de la confirmación de éstos. Es padecida en su mayoría por gente que:
  • Es altamente sugestionable y ansiosa.
  • Ha tenido experiencias traumáticas relacionadas a la enfermedad, por ejemplo, la muerte de un ser querido debido a la misma o el miedo a una recaída en caso de haber sufrido una enfermedad grave.
  • Creció en un ambiente altamente sobreprotector.
  • Tiene leves conocimientos acerca de algunos síntomas médicos, así que malinterpreta síntomas aislados que pudiera padecer. 
Es importante comprender que estas personas creen firmemente que tienen la razón y efectivamente pueden padecer una enfermedad grave a la cual nadie más, ni siquiera los médicos, parece darle la importancia y atención que merece; lo cual los lleva a experimentar genuina ansiedad y desesperación. Por esto es común que visiten a un médico tras otro con el fin de que alguno confirme su diagnóstico, de igual manera, estarán dispuestos a someterse a cualquier cantidad de pruebas físicas y de laboratorio persiguiendo este mismo fin.

Como ya se había mencionado, otro aspecto desalentador que se les presenta es que sus relaciones sociales pueden verse fuertemente impactadas debido a que viven muy intensamente la creencia de estar enfermos, por lo que hablará de sus dolencias con cualquier persona y éste será su tema de conversación la mayor parte del tiempo; de igual manera, consume gran parte de éste investigando y pensando la manera en que encontrará la enfermedad que corresponde con sus supuestos síntomas, por lo que descuidará otros aspectos de su vida, como el familiar o el laboral.

Existen ocasiones en que efectivamente empezarán a presentar síntomas físicos, pero sólo como consecuencia del gran estrés y ansiedad a los que se somete diariamente, los cuales son de naturaleza psicosomática.

Si te has identificado con una o varias de las características antes mencionadas, ten en cuenta lo siguiente:

Autodiagnosticarse o automedicarse puede llegar a tener consecuencias graves. Si tienes dudas acerca de tu estado de salud, lo mejor es acudir con el profesional indicado. Es de vital importancia confiar en el criterio de los profesionales, ya que cuando estamos en exceso preocupados por nuestro estado de salud, podemos empezar a ver signos y síntomas en donde no los hay.

Es igual de importante volver a mencionar que experimentar síntomas aislados no representan un peligro la mayoría de las veces. Si lo crees necesario, nunca deseches la opción de visitar a un profesional de la salud mental. 

sintomas psicológicos

Lic. Ericka López
psic.ericka.lópez@gmail.com

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