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miércoles, 29 de octubre de 2014

Espejito, espejito

¿Cuántas veces nos hemos parado frente al espejo y al vernos, nos agradamos? Nos gusta lo que vemos, y eso nos hace sentir bien con nosotros mismos. 

Sin embargo, en otras comenzamos a ver desperfectos y debilidades, haciendo que nuestro propio concepto se vea distorsionado, acompañado de un sentimiento de desánimo, tristeza e incluso enojo con nosotros mismos.

Ahora bien, nuestros hijos son nuestro reflejo, por tanto, si lo que observas en ellos te gusta, ¡felicidades! Vas por buen camino. En cambio, si lo que estás viendo,  te duele, te incomoda o no estás del todo conforme, ¡Cuidado!

¿De qué depende? Del trabajo interior que hayamos hecho o que estemos haciendo con nosotros mismos; de compartir lo que somos y lo que tenemos con las personas que rodean; de lo que sucede en nosotros mismos y proyectamos a los demás. En resumen, de nuestras ACTITUDES.


Pero, ¿Qué actitudes son las que sabotean esta imagen?, ¿Qué hacemos para cambiarlas?


ACTITUDES QUE SABOTEAN
QUÉ ENCUBREN
ACTITUDES QUE NOS ABREN AL CAMBIO
DISTANTE: frío, indiferente, altanero.
Miedo al rechazo o a ser lastimado
Necesitamos a los demás, su cercanía.
Compartir con otros los dones y talentos.
ENOJO: disgusto, molestia
Miedo, culpa, dificultad para decir “no” o imponer límites, necesidad de manipular al otro, imposibilidad de perdonarnos a nosotros mismos
Es una decisión enojarse o no. Identifica la causa y después perdona y cede.
Resistir a reaccionar ante impulsos
APATÍA: falta de interés por todo y todos, sin preocupaciones, sin intereses, (yo-yo)
Monotonía, encerrarse en uno mismo para no ser rechazado, desesperanza
Reconocer nuestras necesidades y darles nombre para posteriormente reconocerlas en los demás y poder interesarnos en ellas.
CRÍTICA: murmurar
Mediante el orgullo trata de cubrir nuestras propias debilidades, es una forma de atacar indirectamente
Enfocarse en las actitudes y acciones positivas de los demás. Ser propositivos y abstenerse de hacer comentarios.
ENVIDIA: deseo de hacer o tener algo que otra persona tiene o hace
No darle importancia al éxito de otra persona; hipocresía al menospreciar algo que quisiéramos nuestro; insatisfacción propia
Cultivar la humildad, ofrecer amor incondicional para todos (lo merezcan o no), pudiendo ganar en gozo y satisfacción, algo que recibirás de vuelta.



Recuerda, los hijos hacen lo que ven que tú haces. El ejemplo arrastra. ¿Qué es lo que tú ves cuando te reflejas en el espejo de hijos?

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