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miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Quién es tu hijo preferido? PARTE II

En la publicación pasada vimos que como seres humanos elegimos nuestras preferencias y rechazos y que es completamente normal que esto suceda también con nuestros hijos.



En México solemos utilizar el dicho “Nadie es monedita de oro”, por lo que siempre habrá alguien para quien seamos agradables, pero también motivo de disgusto. Pero como dicen no es el ver con quién sí y con quién no, sino buscar las mejores formas de relacionarnos pacíficamente y que esto nos permita tener relaciones más armónicas empezando en nuestra familia.

Ahora bien, ¿cuál es la dinámica de este fenómeno?

Lo podemos resumir en estos puntos:

1.       Interdependencia en las relaciones humanas.
     Positiva, cuando en la familia todos aspiran al bienestar y la felicidad de los demás, y sólo puede ser alcanzado en la medida en que todos y cada uno de ellos aporte lo necesario para lograrlo (comportamiento cooperativos).
     Negativa, cuando los comportamientos y actitudes conducen a la competencia, provocando hostilidad y agresión.

2.       Mecanismos para restablecer el equilibrio
     Se busca el mecanismo psicológico más idóneo en función de la situación particular y que le permita tener una auto imagen que no entre en conflicto con el concepto que constituye el patrón ideal de forma física.

3.       El rechazo
Es el mecanismo de restablecimiento del equilibrio que más interviene en las relaciones  familiares y también el más importante, por las heridas que produce en los hijos, ya que perduran por mucho tiempo y sus secuelas persisten, en ocasiones, durante toda la vida.
Cuando un padre encajona al hijo dentro de límites estrechos y rígidos del rechazo pierde la posibilidad de ver los otros muchos aspectos positivos que constituyen la personalidad del niño y la riqueza de sus posibilidades.

4.       Tipos de rechazo
     Puede ser: intelectual, cuando el objeto es algún comportamiento o actitud del hijo que el padre etiqueta como negativos (aspectos esenciales como la mentira, pereza, egoísmo, hasta los aspectos secundarios o accidentales que radica en la inmadurez o egoísmo de los padres); sensible, enraizado en una característica física definida o en sentimientos que se generan como resultado de procesos psicológicos, conscientes o no conscientes, donde en el fondo hay un componente emotivo.

Si ya nos dimos cuenta de cómo actuamos en nuestras relaciones, ¿cómo podemos manejar las preferencias o rechazos?
  1. Aceptar que es un fenómeno normal en todos los seres humanos.
  2. Todas las personas tenemos preferencias y rechazos y a la vez todos somos objeto de éstas.
  3. Diagnóstico que puede ser de tres maneras:

a.      por lo que nos dicen nuestros hijos,
b.      por lo que nosotros observamos o,
c.       por lo que nos dicen otras personas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
Bolio y Arciniega, E. (1996). Relaciones Padres e Hijos: Preferencias y Rechazos. 3ª Ed. México: Trillas. (Reimpresión 2010).

Gracias por haber visitado nuestro blog Psicólogos en Puebla, un espacio donde podrás encontrar información y orientación; pero también podrás compartir dudas, comentarios y sugerencias. Recuerda que semana a semana, estaré escribiendo temas de interés actual respecto a Psicología Infantil. No te los pierdas y ¡Hasta la próxima! 

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